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    <title>La Opinión Semanario</title>
    <subtitle>Toda la información sobre política, deportes y economía. Notas exclusivas. Toda la actualidad. 24 hs online</subtitle>
    <updated>2026-10-25T00:15:02+00:00</updated>
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            Titanes en el Ring: una tarde en la que los ídolos de la televisión se hicieron realidad
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ouzX-v_u6nN0DpdptKCPgMAOQ1E=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://opinionsemanariocdn.eleco.com.ar/media/2026/10/titanes_en_el_ring_1.webp" class="type:primaryImage" /></figure><p>En 1973, las instalaciones de Paraná F. C. fueron escenario de una jornada especial para los chicos y grandes. Los célebres luchadores de Titanes en el Ring, aquellos personajes que cada semana se metían en los hogares a través de la televisión, llegaron a la ciudad para transformar por un rato la fantasía de la pantalla en una experiencia tan real como inolvidable.</p><p>Como se señaló en El Kiosquito de Juanito, dentro del programa Sin Galera, ver a La Momia, El Caballero Rojo o al payaso Pepino el Nueve no era simplemente asistir a un espectáculo.&nbsp;</p><p>Era encontrarse cara a cara con esos personajes que despertaban admiración, alimentaban la imaginación y protagonizaban una atracción única, con recreaciones de combates espectaculares. Los héroes y villanos que parecían tan lejanos se volvieron reales, estaban ahí, a pocos metros, al alcance.</p><p>La televisión de entonces solo se reducía cuatro canales de aire, que solo eran perceptibles por las buenas condiciones del tiempo o por pertenecer a Telesistema, que garantizaba una señal por un circuito de cable cerrado correcta. Y en medio de las programaciones, Titanes en el Ring era el espacio encumbrado, un circo ideado por Martín Karadagián, creador de personajes, algunos de índole netamente comercial o adaptado a la época.</p><p>Así recreaba a Yolanka (la marca de un yogurt), a personajes históricos como Ulises, Julio César, Don Quijote y Sancho Panza, Ararat, Gitano Ivanoff, Vikingo, Mister Otto, Cavernario, Indio Comanche, Ancho Peucelle y el mítico y siempre recordado Caballero Rojo. También se daba el gusto de idear otros protagonistas secundarios, como la Viudita Misteriosa y el Hombre de la Barra de Hielo. Más aún: Karadagian había inventado una especie de pronóstico, similar al Prode, cuyas boletas se repartían gratis en los negocios que vendían Yolanka. Y la colección de figuritas tampoco faltaron.</p><p>Algunos de ellos, esa tarde de sábado, estuvieron en San Pedro. La llegada de la troupe tuvo sus complicaciones. La lluvia caída durante las horas previas y la falta de pavimento de la calle Novillo se mostraron como una dificultad, tanto para el micro que los transportaba como para los asistentes, que debieron caminar en el barro para llegar al lugar.</p><p>Por aquellos años, el gimnasio del club todavía no existía, por lo que el ring se montó en el salón de baile del antiguo establecimiento Graglia, una propiedad que la institución había adquirido poco tiempo antes.</p>Pepino el Nueve (izq.) y el mayor ídolo de los Titanes en el Ring, el Caballero Rojo (der.), encarnado por el sampedrino Humberto Reynoso<p>Sin embargo, el mal tiempo no logró desalentar al público. Martín Karadagian, creador del espectáculo, y Rodolfo Di Sarli, el recordado maestro de ceremonias, no formaron parte de la delegación. Aun así, las instalaciones se colmaron de chicos que ocuparon las sillas alrededor del cuadrilátero para disfrutar de una función que prometía emociones.</p><p>Entre los personajes que despertaron el entusiasmo de la multitud estuvieron La Momia, Pepino, El Super Pibe (solo 17 años), El Caballero Rojo, Don Quijote y Sancho Panza, El Mercenario Joe, el Leopardo, entre otros.&nbsp;</p><p>Para muchos chicos, aquellos nombres los representaban, muchos tenían sus preferidos que solo mostraban máscaras, “más que nada para no matar las ilusiones infantiles”, le dijeron a la revista Sucesos en 30 días de entonces. Además, eran perceptibles las vestimentas llamativas, las imaginarias rivalidades y los enfrentamientos, para que cada movimiento provoque delirio y aplausos.</p><p>Aquí también se marcaba la diferencia entre los buenos y los malos. “Eran las reglas de juego”, dijo una vez Roberto Giardina, el juez de baja estatura y calvo, cuando visitó los estudios de Canal 4: “No había gordo más bueno que William Boo”, quien se mostraba como el árbitro que siempre favorecía a los malos.</p><p>Aquel día la visita tuvo, además, un vínculo entrañable con la ciudad. Detrás de la máscara de El Caballero Rojo estaba Humberto "Baby" Reynoso, quien era una de las estrellas, de raíces sampedrinas. Lo acompañaba su esposa, Selva, encargada de confeccionar la vestimenta de todo el plantel.</p><p>Con el paso de los minutos, el entusiasmo fue creciendo hasta alcanzar su punto máximo durante el combate final. El salón se convirtió en el centro de una celebración donde se imponía la emoción de los chicos y las risas cómplices de los adultos, que en definitiva sumaban a la alegría de los pequeños por compartir una experiencia singular.</p>El Leopardo, uno de los personajes de Titanes en Ring.<p>Nadie se acuerda de las zapatillas embarradas. Había un objetivo y este se cumplió: ver a los ídolos que aparecían en la cajita mágica, los que admiraban desde sus casas.</p><p>Es que, en aquella época, sin las redes sociales ni toda la parafernalia comunicativa de hoy, Titanes en el Ring tenía la capacidad de reunir a toda la familia frente al televisor.</p><p>Para muchos de aquellos niños que hoy son adultos, la tarde en Paraná fue mucho más que una función de lucha: fue el día en que sus ídolos dejaron de estar del otro lado de la pantalla, atravesándola con la realidad, haciendo palpable la existencia de los titanes, para que finalmente sean parte de los recuerdos para siempre.</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/ouzX-v_u6nN0DpdptKCPgMAOQ1E=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://opinionsemanariocdn.eleco.com.ar/media/2026/10/titanes_en_el_ring_1.webp" class="type:primaryImage" /></figure>Los célebres luchadores de la tropa de Martín Karadagian reunieron a cientos de chicos, que colmaron las instalaciones para ver de cerca a personajes que despertaban admiración. Ni el barro se impuso para llegar hasta Paraná F.C. Fue uno de los acontecimientos que permanece en la memoria de algunas generaciones de sampedrinos.]]>
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                                <updated>2026-10-25T00:15:02+00:00</updated>
                <published>2026-10-25T00:15:00+00:00</published>
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