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    <title>La Opinión Semanario</title>
    <subtitle>Toda la información sobre política, deportes y economía. Notas exclusivas. Toda la actualidad. 24 hs online</subtitle>
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            A 35 años del tornado de 1990: la historia contada por los lectores de La Opinión
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/BsGZ3rxLF1kN79Llsw_EaC7NwLI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://opinionsemanariocdn.eleco.com.ar/media/2025/11/tornado_1990.jpg" class="type:primaryImage" /></figure><p>Minutos después de las 20 del sábado 3 de noviembre de 1990 el clima se enrareció sobre San Pedro. Las nubes venían teniendo un comportamiento inusual, su coloración era oscura y el viento amenazante.</p><p>De repente, los ruidos en los techos de las viviendas fueron ensordecedores. Los vidrios comenzaron a romperse y las cortinas de plástico no oponían resistencia.</p><p>El enorme granizo se había apoderado de la escena. Tanto en las calles como en cada hogar. Por entonces la lluvia era tenue y el viento agigantaba sus pasos, con ráfagas que finalmente se aproximaron a los 200 Km/h, según los cálculos de entonces. Afuera, en las calles, lo dantesco. Automóviles abollados y con vidrios destruidos, acumulación de enormes trozos de hielo junto a las puertas, cables cortados y postes caídos.</p><p>Existen generaciones que no lo olvidarán jamás.</p><p>Una amplia franja del partido de San Pedro sufrió las consecuencias. La “manga” de granizo cubrió casi un tercio de la superficie, comenzando próximo a Pérez Millán y terminando en la zona de islas, en diagonal. Algo nunca visto.</p><p>Algunos vecinos tuvieron tiempo para recoger el granizo y pesarlo. Hubo piezas que superaron el kilo y fueron conservadas en el congelador de las heladeras para que el testimonio tuviera sustento, fuera creíble.</p><p>También el campo lo padeció. Hacía pocos días había comenzado la cosecha de duraznos. Las plantaciones, la soja, el trigo, la guinea y los viveros fueron arrasados. Unos 5.000 obreros quedaron sin trabajo.</p><p>Pero esto es solo la introducción. La historia esta vez la contaron los lectores de La Opinión, que en gran cantidad participaron de la convocatoria. Algunos de ellos expresaron:</p><p>Verónica: “Teníamos toda la casa en orden, faltaban días para casarnos y la tormenta nos la rompió toda. No quedó nada, los ventanales y todo lo de adentro. Justo fui a cerrar porque se venía feo. Me escondí debajo de la mesa. El ruido de las piedras era impresionante. Cuando pasó la tormenta salí a la calle. Destrozó todo por donde se mirara.</p><p>Flavio: “A Modart (tienda) le robaron todo. Bennazar armó tablones en la Mitre y le vendió vidrios a todo San Pedro”.</p><p>Rosita: “Fueron momentos inolvidables, de terror. En un momento sin techo, rotos los vidrios, las cosas mojadas. Al otro día pudimos comprar los vidrios, porque no se conseguía nada”.</p><p>María Angélica: “Estaba con mis dos hijos. Mi marido llegaba a las 21 de la fábrica. La puerta del frente estaba hasta la mitad de piedras y me entraba agua. No tuve mejor idea de abrirla y todas cayeron adentro. Se me lleno toda la cocina”.</p><p>Sergio: “Las piedras que cayeron pesaban 1,5 a 2 kilos reales”.</p>Gran parte del barrio Futuro fue arrasado por los vientos huracanados. (Foto: Víctor Damianovich-El Imparcial)<p>Diego: “Estaba jugando chin chon en el bar de Raúl Carugati, 25 de Mayo y Riobamba, techo de chapa. Parecía que tiraban ladrillos. Tenía un Fiat 600 que quedó casi intacto porque estaba detrás de un camión. Después salí a recorrer el centro y parecía una película de guerra por la destrucción y la desesperación de la gente”.</p><p>Justo: “Estaba esperando que mi mujer saliera de trabajar del Supermercado Suárez. A las 20,45 sentí un golpe en el auto como si fuese un ladrillazo. No me moví y seguidamente fue impresionante las piedras tan grandes que comenzaron a caer. Me destruyó el auto. Después comenzó el viento y la lluvia. Las ramas de los árboles de la Plaza Belgrano volaban por el aire. Cuando pasó la tormenta era impresionante el destrozó en la ciudad. Llevé una compañera de trabajo de mi esposa a su casa por 11 de Septiembre, que no estaba asfaltada y parecía un río como corría el agua. Cuando agarramos la calle donde vivía esta mujer, en el medio había una casa de madera destruida. Y a su casa al techo se lo había arrancado el viento”.</p><p>Alicia: “A mi vecino le arrancaba las plantas de duraznos con la fruta y las apilaba contra el alambrado”.</p><p>José Luis: “Estaba en un negocio en El Matadero. Nos dimos cuenta lo que había pasado cuando vimos el tinglado del Corralón retorcido, casi en el piso”.</p><p>Vanina: “Vivía con mis abuelos que tenían una despensa. Miraba por la ventana como volaba todo lo del barrio, techos, vidrios, pedazos de estructuras de las casas y ni hablar de las piedras que caían”.</p><p>Néstor: “Entraba a bañarme en Arcor y se cortó la luz y el agua. Creí que era una broma de un compañero, pero me asomé al pasillo y no se veía nada, eran como olas gigantes de viento. Después vi el techo de la destilería de alcohol. Parecía bombardeada desde un avión”.</p><p>Irene: “Estaba sola con mis hijos y los de la vecina. Me asomé y veo lo negro que se venía. Le dije a la vecina que parece un tornado. Fueron segundos. Metí a los chicos debajo de la cama mientras mi marido trataba de salvar el ventanal”.</p><p>Mabel: “Vivía en el campo. Nos destruyó el techo de la granja y los galpones de pollo, y de la cosecha que estaba sembrada no quedó nada”.</p><p>Elsa: “Tenía apenas 6 años. Ese día conocí lo que era el miedo. En casa fueron todos gritos y llantos”.</p><p>Adriana: “Teníamos un Citroën en la calle. No quedó nada”.</p><p>María José: “Ese tornado lo pasamos en la casa de mi abuela, Almafuerte 3086. Mi mamá sentada bajo el alero de la galería padeciendo un cáncer terminal. Parte del techo de fibrocemento quedó destruido mientras mi abuela rezaba”.</p><p>Lorena: “Vivía cerca del paraje Rolfo. Teníamos con mi papá batata y guinea, era un jardín. A las pocas horas el tornado nos llevó todo, hasta una cortina de casuarinas que cortó por la mitad como si la hubiera agarrado una motosierra gigante, derrumbó parte del garaje donde teníamos el auto, en plena tormenta la puerta principal de la casa se doblaba como si fuera de goma y las piedras entraban por los vidrios, las gallinas que dormían en los árboles caían como flechas. Es algo que no puedo olvidarme tenía sólo 15 años, en un momento pensé que estaba viviendo el mismo infierno, después de un rato, todo volvió a la normalidad, encontramos hasta pichones de liebres muertas, todo muy triste y tuvimos un año para el olvido sin poder levantar nuestras cosechas”.</p><p>Sandra: “Estábamos en el cine La Palma junto a nuestros hijos chiquitos. Se hacían reuniones del pastor Giménez. Los autos se subían a las veredas que tenían aleros para resguardar. Cuando salimos vimos cables cortados por todos lados y árboles caídos”.</p><p>Enrique: “Estábamos por jugar un torneo de paddle en la cancha de Banfield con mi hijo Diego, Chacho Pérez y José Brost, cuando nos sorprende primero el viento, luego las piedras enormes. Me subí al camión de José, mi hijo se fue con mi suegro y Chacho vivía cerca. Brost sale con el camión en plena pedrada que impactaban en el capot de su Mercedes. Sé que pasamos cerca del Hospital, la Policía, el Club Paraná. A esa altura ya no había luz y el camión pasaba por encima de los postes caídos. El viento era tremendo. Siguió avanzando y cuando llegamos a mi casa -vivía en la Planta Depuradora- el cielo estaba despejado y estrellado. En esa época era director de Salud y Medio Ambiente, y la pedrada y el viento destruyeron el Centro de Salud Mateo Sbert, que hubo que hacerlo de nuevo. Y una de las paredes de la cancha de paddle de Banfield se derrumbó”.</p><p>Elisa: “Vivíamos en el puerto y cuando estábamos de vuelta del supermercado con las bolsas en las manos a pie, donde funcionaba Cáritas, de golpe una piedra me golpeó la cabeza y el pie derecho. El viento me arrastraba. Me agarré de un poste que había en la esquina, frente a la dársena de la arenera. Y mi vecina en el piso. Luego nos metimos en esa casilla hasta que pasó el viento. Cuando llegué a mi casa se veían chapas por toda la barranca que habían volado del barrio Futuro”.</p><p>Guadalupe: “Estábamos en el campo de unos tíos con mis papás y mis hermanos. Mi tía salió, se quedó mirando fijo y gritó muy fuerte ‘todos adentro, eso es un tornado’. Me di vuelta y venía un remolino de tierra levantando chapas y palos. Entramos corriendo, sacamos los colchones de las camas y junto con mis primos nos metimos abajo”.</p><p>Irma: “Había ido a acompañar a mi vecina a buscar a su hija a un cumpleaños. Nos agarró por Calle 48 y 3 de Febrero. Las piedras nos hicieron moretones y nos refugiamos detrás de un árbol. Volaron los techos de la estación de servicio de Zagabria. Lloramos pidiendo auxilio, pero era tan fuerte que no nos escucharon”.</p><p>Patricia: “Mi marido quedó sin trabajo. Junto a otros compañeros se fueron a trabajar el durazno a Tunuyán, Mendoza. Hasta marzo no volvieron”.</p><p>Valeria: “Los vidrios se le incrustaron en la espalda a mi madre. Terrible después sacárselo con una pinza uno por uno”.</p><p>Viviana: “Habíamos salido a comprar con mi hermana embarazada y mi nena mayor de 4 años. Llego a mi casa y me arrancó todo el techo y tiro media pared abajo. A mi hermana le pegó una piedra muy fuerte en su espalda y esa madrugada dio a luz su bebé”.</p><p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/BsGZ3rxLF1kN79Llsw_EaC7NwLI=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://opinionsemanariocdn.eleco.com.ar/media/2025/11/tornado_1990.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>El fenómeno hizo estragos en una franja importante del distrito. La manga de granizo alcanzó a pasar sobre la ciudad, dejando cuantiosos daños, con pérdidas importantes para cientos de familias. También destruyó montes frutales y sembradíos. Para algunas generaciones el recuerdo está latente y lo contaron en este medio.]]>
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                                <updated>2026-01-29T17:05:05+00:00</updated>
                <published>2025-11-03T11:58:13+00:00</published>
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            A 35 años del tornado de 1990: mandanos tu anécdota y fotos de lo que viviste
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/9iktvQ-aPEbxNH-lqtjhIIiubkA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://opinionsemanariocdn.eleco.com.ar/media/2025/10/tornado_1990.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>Con la llegada de la noche del sábado 3 de noviembre de 1990, un tornado azotó a San Pedro dejando pérdidas cuantiosas en viviendas, vehículos y el sector productivo.</p><p>El fenómeno meteorológico tuvo proporciones extraordinarias. Vientos huracanados, precipitaciones intensas y un granizo de grandes dimensiones, que en algunos casos superaron el kilogramo, se registraron en una amplia franja que tuvo su origen en Pérez Millán y llegó hasta nuestra ciudad.</p><p>Nunca se vivió algo similar. A 35 años, vamos a recordar el episodio y queremos que compartas tu anécdota y tu foto.</p><p>No eran épocas de celulares y las cámaras fotográficas no abundaban. Pero muchos tomaron imágenes y las conservan, por lo que ahora pueden compartirlas con todos a través de La Opinión.</p>Contanos tu anécdota y mandanos tu foto¿Qué recordas de la noche del tornado de 1990?¡Enviar!<p>&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/9iktvQ-aPEbxNH-lqtjhIIiubkA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://opinionsemanariocdn.eleco.com.ar/media/2025/10/tornado_1990.png" class="type:primaryImage" /></figure>El anochecer del 3 de noviembre de 1990 quedó grabado para siempre en varias generaciones. Un fenómeno inusitado azotó la ciudad, con granizo de gran tamaño, lluvias intensas y vientos con ráfagas huracanadas. Hubo importantes daños.]]>
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                                <updated>2026-01-29T17:05:05+00:00</updated>
                <published>2025-11-01T12:07:23+00:00</published>
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            Oficios Extraordinarios: Mirta Salgado, la costurera de las mil puntadas
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        <link rel="alternate" href="https://www.laopinionsemanario.com.ar/noticia/oficios-extraordinarios-mirta-salgado-costura-y-modista-de-ninos-y-grandes" type="text/html" title="Oficios Extraordinarios: Mirta Salgado, la costurera de las mil puntadas" />
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/X-HAebBuySG9X6_si-ONNRlyPvA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://opinionsemanariocdn.eleco.com.ar/media/2024/03/oficios_extraordinarios_mirta_costurera_y_modista.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>Oriunda de Santa Lucía, Mirta Salgado abrió las puertas de su hogar y contó cómo forjó su vida entre hilos, costuras, trajes y encargues.</p><p>Reconocida y querida por los santalucenses, la mujer de 57 años no sólo es conocida por los arreglos a las vestimentas, sino también por sus chaquetas, trajes, vestidos y faldas para las "fiestitas" de las escuelas y jardines.</p>Las producciones que más “salen” son las pecheras para jardines y escuelas. Foto: La Opinión.&nbsp;<p>"Cuándo empecé a coser ni siquiera sabía tomar las medidas", comenzó relatando quien actualmente lleva más de 20 años siendo costurera y modista.</p><p>Mirta explicó con emoción que su oficio no nació desde el "estudio", sino que más bien, surgió a temprana edad al descubrir la pasión que sentía por la costura, y además recordó con nostalgia sus primeros pasos en los que cosía sin parar vestidos para sus muñecas.&nbsp;</p><p>"Las fiestas de las escuelas es lo que amo hacer. Me encanta que brillen los chiquitos", expresó con ternura la santalucense, que luego de un largo periodo de tiempo, decidió que estos serán sus "últimos años" en el rubro, ya que desea dedicar más tiempo a su familia y hacer un espacio para ella misma.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/X-HAebBuySG9X6_si-ONNRlyPvA=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://opinionsemanariocdn.eleco.com.ar/media/2024/03/oficios_extraordinarios_mirta_costurera_y_modista.png" class="type:primaryImage" /></figure>Hace más de 20 años que la santalucense se dedica a confeccionar trajes, pantalones, chalecos, polleras. Comenzó haciéndole vestidos a sus muñecas y hoy es reconocida en la localidad por sus arreglos y por hacer que los más pequeños se luzcan en sus fiestitas escolares.]]>
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                                <updated>2026-01-29T17:05:05+00:00</updated>
                <published>2024-04-14T11:00:00+00:00</published>
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            Oficios Extraordinarios: Mario Penduzzu, la &quot;llave&quot; maestra de la cerrajería
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/uCX5-F5xHc2e7rcty2Si28B6Ptc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://opinionsemanariocdn.eleco.com.ar/media/2024/01/mario_penduzzu.png" class="type:primaryImage" /></figure><p>Aún no existían las plataformas online y por ende en ese momento todo iba y venía de la mano de los comisionistas que viajaban desde las ciudades más grandes a traer productos de todo tipo.</p><p>Corría el año 1970 cuándo la familia Penduzzu decidió comenzar con un pequeño local de repuestos de motocicletas. En ese período, un viajante conocido les sugirió comenzar con el negocio de las copias de llaves, ya que, en la región, no había un comercio que se dedicara a ese rubro. Ese consejo les valió abrir, cerrar y cuidar con destreza “la llave de la felicidad”.</p>Mario junto a su esposa, Delia.&nbsp;<p>"Comenzó todo artesanalmente", explicó Mario Penduzzu porque "en esa época no había nadie que te enseñara, así que mi hermano inició haciendo todo eso solo".</p><p>Contó que tras cumplir con el Servicio Militar Obligatorio, &nbsp;inició su camino en el oficio bajo la mano maestra de su hermano quien le enseñó poco a poco el oficio.</p><p>Fueron pasando los años, y la simple refacción de llaves se convirtió en la fabricación y venta de cerraduras, candados, herrajes, manijas y llaves.</p><p>El pequeño negocio familiar fue transformándose paso a paso en uno de los más emblemáticos de la ciudad y hoy en día ir a comprar una cerradura o una llave a “lo Penduzzu” se convirtió en una garantía de responsabilidad y calidad.&nbsp;</p><p>Es que los ancestros dejaron huellas profundas y cuesta ahora identificar en diferentes locales a la descendencia, pero escuchar a Mario no es más que recorrer los pasos de los inmigrantes que llegaron a la Argentina a forjar un país próspero.&nbsp;</p>]]>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/uCX5-F5xHc2e7rcty2Si28B6Ptc=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://opinionsemanariocdn.eleco.com.ar/media/2024/01/mario_penduzzu.png" class="type:primaryImage" /></figure>Hace 40 años que el sampedrino decidió forjar su historia en torno a un taller de motos y más tarde a las cerraduras y herrajes. Hoy, ya retirado cómo fue el dejar atrás el negocio y legar el oficio a sus sobrinos. De raíces italianas, la familia es un emblema.]]>
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                <published>2024-01-14T23:00:00+00:00</published>
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            Oficios extraordinarios: Mario, el “inventor” de “la motito” de mandados
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Sl4ZazaSGYzCsXFQKXOqpjuT6Fw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://opinionsemanariocdn.eleco.com.ar/media/2023/10/maxresdefault-69.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>
<p>Mario Silva cumplió 75 años y lleva un galardón que supera a &#8220;Pedidos Ya&#8221; o &#8220;Globo&#8221;. Cuando llegó a San Pedro trabajaba de albañil, aprendió a colocar techos y más tarde trabajando en una remisería pensó en un servicio que aún no se había desarrollado como tal.</p>



<p>&#8220;Mandadero&#8221;, dijo a Lilí Berardi para definir su intención de encontrar una modalidad económica que generara confianza entre los clientes que necesitaban un delivery.</p>



<p>Aunque en la actualidad se desplaza en auto y atiende a unos pocos clientes, se prestó para relatar anécdotas de pedidos insólitos, situaciones complicadas y responsabilidad a la hora de ser portadores de elementos valiosos o importantes sumas de dinero.</p>



<p>&#8220;Se dice el pecado pero no el pecador&#8221;, respondió varias veces.</p>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/Sl4ZazaSGYzCsXFQKXOqpjuT6Fw=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://opinionsemanariocdn.eleco.com.ar/media/2023/10/maxresdefault-69.jpg" class="type:primaryImage" /></figure>Este sampedrino por adopción se las ingenió para prestar un servicio más barato que el de comisionistas. Para reemplazar al "chico de los mandados" comenzó a llevar todo tipo de pedidos en moto. Bancos, trámites, pago de facturas, comida calentita, helados que no se tienen que derretir y clientes con "pedidos especiales", forman parte de la extensa historia de un oficio que hoy resulta imprescindible. A sus 75 años, aún asiste a una selección de clientes.]]>
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                                <updated>2023-10-26T08:44:02+00:00</updated>
                <published>2023-10-26T08:44:02+00:00</published>
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            Anécdotas por Día del Padre: el día que “los indios” se lo quisieron llevar
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/iSD0ddb7WFaYlSwPZHPTGrzW3OY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://opinionsemanariocdn.eleco.com.ar/media/2023/06/padre.png" class="type:primaryImage" /></figure>
<p>Cuando era pequeño, hace muchos años, con mi padre y un compañero de trabajo de él, fuimos a escalar a Sierra de la Ventana. Si bien yo conocía al amigo de mi papá, nunca había pasado un día entero con él y por lo tanto era un trato cordial.</p>



<p>Recuerdo que esa noche acampamos allí. Durante la madrugada abrió la carpa, nos levantó y comenzó a gritar “nos están persiguiendo los indios”. “Escondé a tu hijo que se lo quieren llevar”, le dijo a mi padre. Ante esa situación, dormidos y con mucho frío, no entendíamos nada de lo que estaba pasando. Hasta que en un momento nos dimos cuenta que el amigo de mi papá era sonámbulo.&nbsp;“Por suerte ese episodio que pasamos no me dejó ningún miedo para el resto de mi vida&#8221;, concluyó Nicolás entre risas. </p>
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                    <![CDATA[<figure><img src="https://cdnartic.ar/iSD0ddb7WFaYlSwPZHPTGrzW3OY=/800x0/filters:no_upscale():format(webp):quality(40)/https://opinionsemanariocdn.eleco.com.ar/media/2023/06/padre.png" class="type:primaryImage" /></figure>Esta es una de las anécdotas que contaron los participantes del sorteo de Montagne San Pedro y Sin Galera para el Día del Padre. Nicolás fue a disfrutar de un campamento con su padre y un amigo, ¡pero se llevó un susto durante la madrugada!
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                                <updated>2023-06-18T18:01:42+00:00</updated>
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